The Sibarist se prepara para celebrar la Navidad con una mesa especial
Nos preparamos para celebrar la Navidad, y como ya es tradición, The Sibarist nos transporta a uno de sus espacios: El Invernadero donde Sylvia Girón, interiorista y socia fundadora de la empresa, nos inspira con su propuesta de mesa, ofreciéndonos sugerencias para el momento más especial del año. Una preparación cuidada al máximo detalle para compartir con nuestros lectores, seguidores, clientes y todo el equipo. Para la ocasión, ha contado con la colaboración especial de Rue Vintage, Isita Home y Leticia Rodríguez de la Fuente.
En el arte de recibir no puede faltar una buena mesa y qué mejor momento que la Navidad para poner más el foco en nuestras casas y dar la bienvenida a los que más queremos.
Elegimos El Invernadero como lugar para celebrar y para ello comenzamos con el exterior, donde Leticia Rodríguez de la Fuente nos propone una instalación atemporal, creada a partir de los recursos que le ofrece su vega de Guadalajara, donde se encuentra su granja de flores orgánicas. Para darnos la bienvenida un macizo de tallos de gaura blanca, que aún siendo verdes cuando están en flor, en otoño se transforman en llamas burdeos. En contraste con el granate de las gauras encontramos un conjunto de ramas de quejigo teñidas de dorado que trepan por la fachada como si fueran una hiedra.
El toque navideño lo crea con una gran corona de escaramujos colgada en el interior, en la pared central del Invernadero que cuelga del techo como una escultura y que preside la mesa.
La elección de los colores, de las texturas así como de los arreglos decorativos puede ser un ejercicio perfecto para poner a prueba nuestra creatividad.
Este año Sylvia quiso apostar por colores tostados como el marrón y el salmón, combinados con negro y blanco, menos vistos en las mesas navideñas.
Para ello contaron la colaboración de Rue Vintage y de Isita Home, además de usar piezas familiares.
Acompañamos a Sylvia y Silvia al montaje, mientras nos cuentan lo especial de cada pieza.
Para la mantelería, trabajé como si se tratase de un lienzo en blanco, empecé creando un collage superponiendo varias capas, con diferentes toques de color, buscando dar consistencia a la mesa. Como base, elegí un mantel de lino lavado 100%, de color blanco y ribete negro, con un tacto excepcional. Posteriormente, añadí unos manteles individuales de lino de color cimarrón con bordados negros, que le aportan un toque elegante. En cuanto a las servilletas, me decanté un juego de hilo de damasco marrón chocolate delicadamente bordadas. La cubertería de metal Argenté Art Déco, me pareció el complemento ideal para esta composición.
El conjunto creado hasta el momento requería una cristalería original y diferente como las copas de vidrio soplado hechas en Mallorca de Isita Home. Están fabricadas de forma artesanal desde hace más de ocho generaciones, con una técnica que se remonta al s. II, antes de Cristo, que decidí acompañar con unos candelabros de bronce del s. XIX.
Como detalle decorativo, para dar el toque final a los platos, me encantaron los Ángeles de Kinyarwanda, hechos a mano en Ruanda con materiales de fibra de palma y corteza.
Decidí dar vida y movimiento a la mesa con creando volúmenes con diferentes alturas, gracias a unos jarrones de cristal altos en los que se colocaron plantas cortadas de mi jardín y complementados por frutas como manzanas y granadas, flores rojas y ramas de la floristería Margarita se llama mi amor; unos colores otoñales que se armonizan a la perfección con el resto de los elementos. Las granadas se han asociado, a lo largo de la historia, con poderes especiales. Los solados babilonios las consideraban un ingrediente fundamental para vencer en las batallas, sinónimo de vigor para las novias griegas, de prosperidad para los chinos, de fertilidad para los judíos, de fecundidad para los cristianos y el paraíso para los árabes. Un símbolo de amor, fertilidad y abundancia que no podía faltar en nuestra mesa.
Ha sido un disfrute crear esta mesa con la que hemos celebrado la Navidad en equipo en la que además hubo un regalito sorpresa que incorporamos a nuestra mesa. Como ya comentábamos nos encantan las velas y estas de Loewe que veréis a continuación son una delicia.
¡Esperamos que disfrutéis de vuestras mesas tanto como nosotras!
¡Feliz Navidad!
- Vajilla de loza “Terre de Fer” de los años 40, con dibujo floral en marrón
- Mantel de lino lavado 100%, fabricado de forma sostenible, color blanco y ribete negro.
- Manteles individuales de lino color cimarrón con vivos negros bordados, elegantes a la vez que prácticos, gracias a su particular tratamiento que le aporta impermeabilidad haciéndolos mucho más resistentes a las manchas.
- Servilletas de damasco marrón chocolate “CB”. Las servilletas de hilo de damasco pertenecieron a ajuares de principio de siglo entre los años 20 y 40. Hoy Rue Vintage las ha recuperado dándoles una nueva vida con tintes naturales para llegar la mesa de color y calidez.
- Cubertería de metal Argenté Art Déco.
- Ángel de Kinyarwanda. Ángeles hechos a mano en Ruanda con materiales naturales en fibra de palma y corteza.
- Candelabros de bronce del s. XIX
- Velas blanco y burdeos en diferentes alturas.
- Tarros negros de hierro laminado con velas aromáticas artesanales de color blanco y negro, de la marca Mad et Len
- Copas de vidrio soplado hechas en Mallorca. Fabricadas de forma artesanal desde hace más de ocho generaciones, con una técnica que se remonta al s. II antes de Cristo
Leticia Rodríguez de la Fuente:
- Arreglos florales interiores (corona) y exteriores
- Flores rojas y ramas
- Velas