Casas sostenibles y confortables: el verde sienta bien a todos
La etiqueta ‘eco’ en vivienda no puede quedarse en un mero adjetivo como ocurre en algunos otros sectores. Las propiedades sostenibles se miden, se notan y se valoran, porque además de cuidar el entorno inciden directamente en la salud de quienes las habitan.
La sostenibilidad es mucho más que una cuestión ética, responsable o solidaria, es una necesidad competitiva hoy en día, y ni la arquitectura ni el sector inmobiliario pueden escapar de esta realidad. Pero a pesar de lo mucho que queda por hacer, hacer viviendas responsables tampoco es algo nuevo, ni siquiera reciente. Ya a comienzos del s. XX encontramos la arquitectura orgánica, con su principal referente Frank Lloyd Wright, y la preocupación por el impacto que el edificio genera en el entorno. Con la crisis energética de los años 70 se comienza también a pensar en eficiencia energética, una preocupación que desde entonces es una constante y que sin duda es determinante en el contexto actual.
No se trata (solo) de una cuestión económica, es una cuestión vital y de salud, y de ser conscientes de que pasamos el 90% del tiempo en interiores, entornos que en función de su confort acústico y térmico afectan profundamente a la salud física y mental. La arquitectura saludable y sus efectos no son solo un tema de percepción, es algo que se puede medir, como demuestra la neuroarquitectura, un campo donde la Universidad politécnica de Valencia ha sido pionera, tal y como nos explicaban en esta entrevista de Carmen Linares y Juan Luis Higuera, del Laboratorio de Neuroarquitectura de dicha Universidad, donde han conseguido medir la respuesta del ser humano en los entornos arquitectónicos en el que se encuentre.
También existen y se manejan en el mercado desde hace décadas distintos certificados internacionales que acreditan la ‘calidad medioambiental’ de cada edificio. Los más reconocidos son:
BREEAM (Building Research Establishment Environmental Assessment Method), de origen británico y el más antiguo (1990), califica la eficiencia del edificio según una escala del 1 (correcto) al 5 (excepcional).
LEED (Leadership in Energy and Environmental Design): Originario de EE. UU., es el más reconocido a nivel mundial. Clasifica los edificios en cuatro niveles: Certificado, Plata, Oro y Platino según un sistema de puntos.
Passivhaus (Casa Pasiva): Se trata de un estándar técnico riguroso de origen alemán que certifica por todo el mundo a través del Instituto Passivhaus los edificios que apenas consumen energía para calefacción o refrigeración gracias a su construcción centrada en el aislamiento y hermeticidad, como os explicamos más a fondo aquí.
WELL Building Standard, este sello de origen estadounidense es el más extendido para valorar el impacto del espacio que habitamos en la salud.
En el mercado residencial prime esta cuestión ya no es menor, y es un aspecto al que el comprador presta mucha atención, tenga o no sello de certificación, la vida de consumo de una vivienda y su huella en el entorno influye en su comercialización de forma relevante. “Cada vez más, el bienestar y la sostenibilidad van de la mano y es habitual que el cliente pregunte por cuestiones como calificación energética, certificaciones estilo Bream o Leed, energías renovables o domótica ambiental”, nos comenta Silvia, CEO de The Sibarist.
Una casa que trabaja para ti
Ese el espíritu de casa Passivhaus, construida de forma que tenga la mínima necesidad de energía, pero sin perder un ápice de confort y con una renovación de aire mecánica y constante. Son pocas las viviendas en España que cuentan con este sello, pero su crecimiento, aunque lento, es constante y sin duda será crucial en un contexto macroeconómico de crisis energética.
Esta casa de Las Rozas cuenta con esta certificación y fue premonitoriamente terminado a principios de 2020. La arquitecta Clara Ulargui utiliza los recursos de la arquitectura bioclimática, por ejemplo con una estructura de madera certificada de bosques sostenibles. La iluminación que aprovecha al máximo la luz natural y es muy importante el empleo de materiales naturales, evitando cualquier toxicidad química.
Para conseguir unos altos niveles de eficiencia energética, la vivienda se orienta mayoritariamente al sur, con aperturas más controladas en este y oeste evitando las aperturas al norte. Tan solo se tiene una licencia en la fachada norte de la planta baja que linda con el patio para darle continuidad al jardín hacia el interior. “Queríamos incorporar el exterior en el interior, de ahí el diseño del patio. La percepción del jardín llega hasta el final de la casa. Orientamos la casa al sur, ya que queríamos que el sol llegara a todas las estancias de la vivienda”, cuenta Luis Javier Aguilar, otro de los arquitectos.
Una casa de autor y especial, perfecta para propietarios con visión, que aprecien que vivir bien no es solo cuestión de ubicación, sino sobre todo de salud.
Es el momento del Wellness Real Estate
Lleva siéndolo mucho tiempo, pero quizá sea este el momento donde la curva de necesidad de salud y económica se cruzan en su pico álgido, con la salud mental en números rojos y el coste energético disparado. Tras la pandemia por Covid fuimos más conscientes que nunca del valor de la salud, abrazamos el teletrabajo y nos planteamos como nunca el efecto del espacio donde pasamos la mayor parte del día: se retomó el concepto de Wellness Real Estate, movimiento que nace en Estados Unidos en el 2014, y que pone especial atención en los siguientes aspectos: aire, agua, alimentación, iluminación, movimiento, confort térmico, sonido, materiales, mente y comunidad para tener un impacto positivo en la salud y el bienestar de sus ocupantes.
Lanzamos entonces la serie Casas que cuidan de ti, para destacar proyectos nuevos, o rehabilitaciones con intención, que se convierten en hogares saludables, responsables, y singulares. La primera vivienda de esta serie fue desarrollada por The Sibarist, casi a modo de manifiesto, en la rebautizada como Casa de Mareas. Se trata de una casona del siglo XVI situada en Escalante, un pequeño pueblo cántabro , donde el arquitecto Patxi Eguiluz aplicó los conceptos que hemos explicado de neuroarquitectura para conseguir un espacio que fomentara la concentración y la creatividad además del bienestar físico y mental . Esta casa, que se ofrece en nuestro portfolio en distintos formatos y usos, se ha convertido en todo un símbolo.
Es una casa que regala belleza y que cuida el bienestar en cada detalle: pinturas ecológicas; zona de ejercicio: coworking con ergonomía, distintos filtros de PH para el agua, y otros muchos gestos. Además, incorpora las teorías de biofilia, dando entrada a la naturaleza en múltiples puntos de la casa.
Vivir en la ciudad y sentirse bien
También de forma cíclica (la post pandemia fue una de esas etapas) y sostenida crece el interés por pasar gran parte del tiempo en contacto con la naturaleza, en el caso de Madrid la demanda sobre propiedades a menos de dos horas en una constante, pero el verdadero lujo es tener los beneficios de este ‘escape verde’ en tu vivienda o espacio de trabajo habitual. Es más fácil encontrarlo en proyectos de obra nueva concienciados con esta demanda, pero también en rehabilitaciones cuidadas.
En este exclusivo proyecto en Aravaca (Madrid) compuesto por seis viviendas en urbanización cerrada, cada vivienda cuenta con jardín o terraza, luminosas y amplias estancias que conseguirán un nivel de confort único, incrementado por la cuidada propuesta de climatización aerotermia, aislamiento térmico y acústico y calefacción por suelo radiante
En muchas ocasiones, la mera contemplación de la naturaleza crea un nuevo estado de ánimo donde como ha demostrado la biofilia los niveles de ansiedad y cortisol bajan significativamente. En Madrid no hay propiedad mejor situada y rodeada para comprobarlo que este imponente inmueble de 275 metros cuadrados con vistas frontales al Parque de El Retiro.
La vivienda, totalmente exterior, ha sido sometida a una profunda reforma con calidades de lujo, materiales de primeras marcas y domótica, y además se encuentra en una finca protegida, exenta de IBI. El contacto con el exterior no se pierde ni en la cocina, con grandes ventanales y visualmente conectada con el comedor, que ocupa un magnífico mirador en chaflán. Cuenta con aislamiento térmico y acústico, cuatro dormitorios (tres de ellos en suite) dos trasteros y portero físico.
En otro edifico histórico, completamente remodelado en 2017, encontramos otra joya inmobiliaria que permite disfrutar del contacto con el exterior en pleno centro, en la zona de Lavapiés-Embajadores. Tiene 148 metros cuadrados, y se accede a la vivienda a través de un coqueto patio privativo.
El salón cuenta con cuatro ventanales: dos orientados al jardín y dos al patio, de forma que la luz está siempre presente. La cocina, abierta al salón, combina diseño y funcionalidad y el área de descanso alberga dos dormitorios. El principal, con baño en suite y amplio vestidor, ofrece un espacio íntimo y acogedor. El edificio pone a disposición de los residentes instalaciones exclusivas como gimnasio, garaje robotizado (dos plazas de garaje) y un jardín comunitario que prolonga la sensación de bienestar más allá de la propia vivienda.
Casas que cuidan el bienestar de los que las habitan, y que a la vez cuidan el futuro del entorno en el que vivimos. Incluir la naturaleza en nuestro día a día, no es una opción es una necesidad vital en estos tiempos en los que, como acuñó el periodista y activista Richard Louv en su libro Last Child in the Woods (2005), la mayoría de personas y especialmente los niños muestras problemas de salud que se englobarían en lo que él llama trastorno por déficit de naturaleza (TDN). Para reducir este déficit, expertos y organizaciones como Children & Nature Network recomiendan integrar pequeñas dosis de naturaleza en el día a día, y mejor si las tenemos en el lugar donde pasamos gran parte de la vida.