The Sibarist

Entrevista con Fran Silvestre

El arquitecto Fran Silvestre visita The Sibarist y nos habla acerca de sus influencias, su interés por la formación y su empeño en que la arquitectura, más allá de la funcionalidad, aspire a la belleza.

Fran Silvestre en El Invernadero

Precisión técnica y emoción estética caracterizan los trabajos de Fran Silvestre (Valencia, 1976) con quien conversamos en El Invernadero. La factura inconfundible de su obra, desprovista de todo adorno, se ha convertido en referente internacional por su búsqueda incansable de lo que denomina Belleza Eficiente y por una trayectoria basada en la investigación, la construcción y la docencia. En 2005, fundó Fran Silvestre Arquitectos, un estudio con sede en el antiguo taller del escultor Andreu Alfaro –un enclave de 7.000 m² convertido en un oasis de creatividad–, donde un equipo multidisciplinar de más de cincuenta profesionales desarrolla proyectos residenciales, culturales, corporativos y públicos en todo el mundo. Tiene proyectos en: China, Estados Unidos, Brasil, Tailandia, Egipto, Croacia, Italia, Australia y España. Fue subdirector de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Valencia, en 2011 donde años antes de licenció con matrícula, la misma calificación que obtuvo cuando se tituló como urbanista en la TU/e de Holanda. En 2018, obtuvo la Cátedra Víctor L. Regnier de la KSU, en Estados Unidos. 

Fran Silvestre Arquitectos. Hofmann House.

Su arquitectura, profundamente influida por maestros como Álvaro Siza, con quien se formó durante un periodo, y por la mirada escultórica de Alfaro, aspira a transformar lo cotidiano mediante una abstracción que no renuncia al factor humano. Silvestre combina su labor proyectual con la docencia, un pilar fundamental en su manera de entender la disciplina. Doctor Arquitecto con varias distinciones académicas, dirige también la MArch Valencia Graduate School, donde imparte una enseñanza basada en la práctica profesional, el pensamiento crítico y la colaboración entre estudiantes, investigadores y empresas. Su obra ha sido reconocida con premios nacionales e internacionales –como el Red Dot Design Award, los German Design Awards o el IF Design Award– y ha sido expuesta en sedes como el MoMA de Nueva York y el Museo Serralves de Oporto y publicada en editoriales de referencia internacional, como Phaidon, Taschen, GG y Thames & Hudson. 

Hablar con Fran Silvestre es adentrarse en una arquitectura que se mueve entre la técnica y la poesía, que entiende cada proyecto como una oportunidad para mejorar el entorno y que reivindica la importancia del detalle, la innovación y el diálogo con quienes habitan los espacios. Una práctica que, desde Valencia hacia el mundo, continúa ampliando los límites de lo posible con la serenidad de quien trabaja para que la belleza sea también eficiente.

Fran Silvestre Arquitectos. House in Melbourne, Australia

Considera que su estudio de arquitectura y diseño se encuentra en busca de la Belleza Eficaz, con mayúsculas, ¿qué significado tiene esto?

Por un lado hablamos de la belleza porque es algo que nos motiva, un deseo que nos mueve y por otro lado, la eficacia, porque al final tenemos que hacer que las cosas funcionen correctamente.

Entendemos este concepto de belleza eficaz como el concepto que genera un proyecto u objeto cuando cumple con su cometido. Para que algo se bello tiene que funcionar y parte de su belleza va implícita en su funcionalidad.

 Desde su fundación, ya han pasado dos décadas, ¿ha evaluado su trayectoria? ¿qué conclusiones saca tras esa mirada retrospectiva?

Ha sido un proceso continuo de aprendizaje. Nos gusta pensar que seguimos siendo un estudio joven, en constante formación. Con el tiempo, algunos valores se han ido asentando —la precisión, la continuidad, el diálogo con el lugar— pero la ilusión por cada proyecto sigue siendo la misma. Más que conclusiones cerradas, diríamos que la trayectoria nos ha enseñado a confiar en el método, en el equipo y en la capacidad de cada proyecto para impulsarnos a seguir avanzando.

Fran Silvestre Arquitectos. Mas Cadalt.

¿Cómo es trabajar en lo que era el antiguo taller del escultor Andreu Alfaro?

El Espai Alfaro es un lugar muy especial. Es un espacio cargado de memoria, rodeado de esculturas que hablan de geometría, luz y síntesis. Trabajar allí es hacerlo en un entorno que inspira. Esta exposición diaria a un ambiente tan creativo y la utilización de los espacios del taller para desarrollar maquetas y prototipos a escala real refuerza nuestro enfoque hacia la simplificación. Es un privilegio que ese legado forme parte de nuestro día a día.

 ¿Cuáles son los pilares fundamentales que sustentan el estudio?

Diría que los pilares del estudio se sostienen en cinco ideas.

La continuidad, tanto con el entorno como en el tiempo, buscando una arquitectura capaz de permanecer.

La precisión, desde la primera maqueta hasta el último detalle constructivo.

La innovación, entendida como una tradición que se actualiza a través de nuevos materiales y tecnologías.

El diálogo, porque cada proyecto es una conversación con quienes lo habitan y con el lugar donde se inserta.

Y, por encima de todo, el equipo, una red de profesionales que comparten el placer por su trabajo y que hacen posible cada proyecto.

Fran Silvestre Arquitectos, Sabater House.

Es director de la MArch Valencia Graduate School, ¿cómo aborda el tema de la docencia y qué significado personal tiene para usted?

Comencé a dar clase al mismo tiempo que empecé el estudio. Cuando enseñas, tu mente siempre está abierta. No soy un genio como Álvaro Siza, así que necesito un gran equipo para trabajar. Enseñar te obliga a mantener la curiosidad despierta, a actualizarte, a cuestionarte continuamente. Además, tiene un valor personal muy especial: gracias a la docencia he tenido la oportunidad de conocer a muchos de los profesionales que hoy forman parte del equipo. Es un intercambio continuo, donde uno enseña, pero sobre todo aprende.

 Ha impulsado el primer estudio de neuroarquitectura aplicado a una vivienda de alta gama en una villa de Sotogrande (Cádiz), ¿está especialmente implicado en combinar arquitectura y ciencia? ¿Por qué?

Siempre hemos entendido la arquitectura como una disciplina que combina conocimiento técnico y sensibilidad. La neuroarquitectura nos permite profundizar en esa relación, porque aporta datos científicos sobre cómo influyen los espacios en nuestro bienestar. Muchas decisiones que tradicionalmente se tomaban de manera intuitiva —la luz, las proporciones, la relación con el exterior— ahora pueden medirse y optimizarse.

Colaborar con equipos científicos nos permite avanzar en esa dirección y diseñar proyectos que no solo sean precisos y bellos, sino también saludables. En definitiva, es una forma de hacer más eficaz la arquitectura, de ajustarla mejor a la vida de las personas.

Fran Silvestre Arquitectos, The Roca Views.

¿Cree en la arquitectura como fuente de bienestar físico y emocional? 

Sin duda. La arquitectura es el escenario de la vida cotidiana y, por tanto, influye de manera directa en nuestro bienestar físico y emocional. La luz, las proporciones, la ventilación, el silencio, la relación con el paisaje… todos esos elementos condicionan cómo nos sentimos en un espacio. Cuando la arquitectura funciona, cuando se adapta al lugar y a quienes lo habitan, es capaz de mejorar la vida diaria y de aportar una sensación de calma y confort que va más allá de lo material.

¿Cómo influyen estos estudios científicos a la hora de proyectar una casa? 

Estos estudios científicos nos permiten afinar decisiones que antes se tomaban principalmente desde la intuición. Analizar cómo la luz, los colores, las proporciones o los recorridos afectan al bienestar nos da herramientas objetivas para mejorar el diseño. No sustituyen la creatividad, pero la acompañan. Nos ayudan a entender mejor cómo se vive un espacio y a proyectar viviendas más saludables y, en definitiva, más eficaces.

Fran Silvestre en un momento de la entrevista junto a Silvia Hengstenberg y Bea Fabián en El Invernadero

¿A quiénes considera como maestros en la profesión? ¿Qué influencia han tenido o tienen en sus proyectos?

He tenido la suerte de aprender de maestros que han marcado profundamente mi manera de entender la arquitectura. Trabajar con Álvaro Siza fue determinante: su precisión, su sensibilidad y su forma de relacionarse con el lugar son una referencia constante. También ha sido fundamental la obra del escultor Andreu Alfaro, cuya capacidad para geometrizar la realidad y sintetizar las formas ha influido en nuestras primeras fases de proyecto. Todos ellos han ayudado a construir la mirada desde la que trabajamos hoy. 

Me parece también impresionante el conjunto de la obra, así como también la trayectoria de Emilio Tuñón o de Manuel Aires Mateus, RCR Arquitectes… Creo que, tal y como hemos comentado con el caso de Andreu Alfaro, también Tuñón ha desarrollado una gran capacidad de síntesis y abstracción que puede percibirse en sus obras, en su arquitectura, y para nosotros, sinceramente, es una gran referencia.

El año pasado tuve la suerte de conocer a Steven Holl y este año conoceré a Kengo Kuma, es todo un privilegio tener estos referentes que se transforman en amigos.  

Fran Silvestre Arquitectos, Villa 18 House, en La Moraleja.

Ha diseñado una luminaria, mobiliario y pequeños objetos, ¿qué importancia le da al diseño? ¿Cree que complementa a su arquitectura?

Para nosotros, arquitectura y diseño forman parte de un mismo proceso. Los detalles son fundamentales, y diseñar una luminaria, un mueble o un objeto nos permite completar la experiencia espacial. Me interesa especialmente el proceso de prototipado, de pensar con las manos, porque aporta una escala de precisión que después se traslada a la arquitectura. 

Son elementos que no compiten con el proyecto, sino que lo acompañan y lo hacen más coherente. En ese sentido, el diseño no es un complemento, sino una extensión natural de nuestra manera de trabajar.

Fran Silvestre Arquitectos, Villa 95, en Sotogrande.

¿En qué están trabajando en estos momentos?

 En estos momentos estamos trabajando en varios proyectos de gran escala, tanto a nivel nacional como internacional y ya estamos presentes en los cinco continentes, para nosotros todos esos proyectos son singulares. Todos los que tienen que ver con una nueva aproximación a la sostenibilidad nos están motivando especialmente. 

No obstante, el proyecto más importante es el de nuestro propio estudio, el equipo y las personas que lo forman. En estos momentos estamos remodelando las instalaciones y es un momento muy emocionante para todos. 

¿Algún sueño por cumplir?

Mi mayor sueño profesional no está tanto en un proyecto concreto, sino en el propio estudio. Para nosotros, el verdadero proyecto es el equipo: cómo trabajamos, cómo nos organizamos y cómo construimos juntos una manera de hacer arquitectura. Incluso el espacio en el que trabajamos forma parte de esa idea.

Dicho esto, sí hay un proyecto que me ilusiona especialmente y que podría considerarse un sueño. Estamos desarrollando la posibilidad de crear un gran jardín junto al estudio, un espacio en el que podamos integrar y exponer esculturas de Alfaro en un entorno natural y cuidado. La idea es que sea algo así como un museo o casa-museo al aire libre, donde arte, paisaje y arquitectura convivan.

Es un proyecto que todavía estamos intentando materializar, pero sin duda representa uno de esos sueños que nos gustaría llegar a hacer realidad.

Beatriz Fabián, Fran Silvestre y Silvia Hengstenberg en El Invernadero

Redacción: Beatriz Fabián

Beatriz es periodista especializada en contenidos editoriales offline y online sobre diseño, arquitectura, interiorismo, arte, gastronomía y estilo de vida.

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