The Sibarist

Palacio indiano del siglo XIX

También disponible para: Venta

Descripción

HISTORIA: PALACIO DE LAS MAGNOLIAS DEL AÑO 1882

Esta joya es una muestra del valor cultural de la época que aúna el patrimonio natural, arquitectónico y literario, por la relación existente entre la novela, la casa, el jardín y su historia.

Perteneció a D. Pedro Fernández Campa, indiano que llegó a ser diputado provincial.
Don Pedro estaba en el círculo de amistades del Marques de Comillas, Antonio López, y fue propietario de la mina La Paulina.

Para la inauguración de la casa eligió concretamente el día 29 de junio, día de San Pedro y santoral de su morador, del año 1882 (como figura en las rejas del exterior). Este evento reunió a periodistas, políticos, amigos y personalidades como el gobernador D. Fernando Fragoso.

En agosto de ese mismo año recibe la visita del rey Alfonso XII que estaba veraneando en la Casa del Ocejo en Comillas, invitado por el Marqués; un mes más tarde visitan Las Magnolias Isabel II y las infantas Doña Eulalia y Doña Paz. Esta visita favoreció las carreteras de acceso y la ornamentación floral de la localidad.

Aquí vivió y desarrolló su obra Josefina Aldecoa, escritora nacida en La Robla (León) y que falleció en 2011 en esta misma casa.

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DISTRIBUCION:

Planta baja: Hall, donde arranca la escalera, tres dependencias de salón, con una chimenea de mármol, comedor, cocina, despensa y aseo invitados. Porche trasero que da al jardín, donde se puede comer, o tomar el te de la tarde. La vida de la casa está orientada al disfrute del jardín.

Planta primera: Tiene tres dormitorios, con vestidor y dos baños en suite, uno de ellos se comparte con doble puerta. Tiene dos miradores, uno en la fachada principal y otro da al jardín.

Buhardilla: Diáfana, para distribuir según las necesidades del nuevo propietario. Ideal para poner un gimnasio o zona de trabajo.

LA CASA DE INVITADOS

La casa del guarda original, fue el antiguo estudio de la escritora, donde escribió la mayor parte de su obra al calor del fuego de la chimenea. Aún permanece en el estudio parte de la biblioteca de Josefina e Ignacio Aldecoa.
Tiene una superficie de 200 m2, en dos plantas, como apartamento para invitados. La calefacción y el agua caliente es independiente de la casa principal. Con caldera de gasoil. Está rehabilitada como un Loft y tiene alturas de techos de cuatro m.

Planta baja, amplio espacio de Hall y garaje.
Planta primera, se encuentra el estudio abierto con salón y cocina integrada, un dormitorio y un baño.
Porche de 40 m2, con cuarto de aperos y leñera.
Puerta de acceso para los coches por el jardín.
La fachada está cubierta en su totalidad por una espléndida buganvilla, que la cubre en primavera de rojo. Josefina Aldecoa, que vivió largos periodos en la casa, escribió un libro basado en la misma La Enredadera.

EL JARDÍN

Con una superficie de 7200 m2.(escriturados) El conjunto fue un referente en la época, con especies importadas del extranjero y un diseño innovador en la región.
El jardín original fue restaurado por el paisajista Isaac Escalante en 1975.

Un pequeño universo “ideal” con los mismos materiales de la creación, muy presentes: aire, agua, tierra, plantas que van cambiando con las estaciones, combinando los colores de cada época, vivaces, perennes y gramíneas, lo que ofrece un interesante colorido durante todo el año, de enorme equilibrio y delicadeza. Azules, morados y blancos, y los ocres y marrones en invierno, buxus sempervirens, boj eternamente verde descubierto por Isaac Escalante mientras paseaba por un campo de la Toscana.

Nos invita a caminar por sus paseos para descubrir sus rincones, zonas de sombra, agradables áreas de estar y senderos que permitan pasear, oler y escuchar el jardín. Las altas tapias alternan sabiamente pantallas vegetales como veladuras, para conseguir la intimidad de la propiedad, y disfrutar del atardecer con las vistas del Monte Corona y la vegetación del Saja-Besaya.

Del jardín original permanecen jaulas inmensas de pájaros, estanque con surtidores o la cueva con todas las maravillas que aún contiene de tiempos pasados. Como decía Josefina Aldecoa en sus reflexiones con Concha Espina, sobre el encanto misterioso y la belleza, de su lugar en el mundo: “Ha sido para mí el silencio, la quietud y la meditación, que me han ofrecido tanto estas altas tapias, como el cobijo de mis árboles, silencio que por suerte se ha visto interrumpido por el sonido de los niños jugando y los pájaros y por otros sonidos que me han llenado de paz y tranquilidad. Un paraíso”.

Detalles

  • Referencia THSEESCAN0003
  • Precio Consultar
  • Metros construídos 845 m²
  • Superficie parcela 7200 m²
  • Habitaciones 4
  • Baños 4
  • Localización Mazcuerras, Cantabria

Atributos

  • Alturas de más de tres metros
  • Chimenea
  • Jardín
  • Mirador
  • Porche

En el centro de la localidad de Mazcuerras, frente a la plaza de Concha Espina se sitúa este impresionante palacete indiano. Inaugurado en 1882 según figura en la portillla de la entrada a la extensa finca que lo alberga.

Mazcuerras, pertenece a la Costa Occidental de Cantabria, a apenas 45 kilómetros de Santander. El occidente cántabro, al contrario que el oriente, ha permanecido a salvo de la construcción masiva debido a la tardanza de la construcción de la Autoviía del Cantábrico, completada en el siglo XXI, por lo que no existen desarrollos urbanísticos, que convierte a esta localidad en una exclusiva zona residencial, con grandes casonas, muy cerca de las playas, del Parque natural de Oyambre, el Parque Saja-Besaya y el Monte Corona, con acceso a servicios en pocos kilómetros.

Cerca, se encuentra el Real Club de Golf de Pedreña a 40 km, el Real Club de Golf de Oyambre, uno de los mas antiguos de España y el Club de Santa Marina realizado por Severiano Ballesterosa. Además, el aeropuerto de Santander a 30-40 km. y el Hospital Marqués de Valdecilla a 30 minutos.

Históricamente fue la antigua Malacoria en el camino de la Ruta de los Foramontanos, antiguos pobladores de Castilla en la época de la Reconquista. Nombrado pueblo de Cantabria 2008 por sus valores históricos, culturales y ambientales. Por su patrimonio arquitectónico, llamada “La aldea de las Casonas” y por su vinculación a la literatura se le conoce como “Luzmela”, por ser el escenario de una de las novelas más populares de la escritora Concha Espina: “La niña de Luzmela”, la cual vivió en esta localidad. También conocida como «el pueblo de las flores» por una gran tradición en el cultivo de las flores, plantas, árboles y que adornan los espacios públicos y las fachadas de sus edificios. Teniendo a Los Viveros Escalante, con más de un siglo de antigüedad y 20 hectáreas de superficie repartidas a lo largo del pueblo, vinculados al diseño de sus espectaculares jardines.

La propiedad limita a los cuatro vientos con camino público. La fachada principal con la entrada orientada al sur. El enclave de la casa, rodeada por 7.200 m2 (escriturados) de jardín, con las cuatro orientaciones y con una valla perimetral de importante altura, que dota a la propiedad de una total privacidad. Desde el interior del jardín podemos disfrutar de un espectacular atardecer, con el Monte Corona, y el parque natural de Oyambre como fondo, entre los huecos de los arboles sabiamente repartidos.

Recogemos un párrafo de la escritora Josefiina Aldecoa de su libro En la distancia: “El río Saja a sus pies, la montaña su espalda. Praderas, árboles y plantas en las huertas, flores en las ventanas de las casas montañas. Tranquilidad. Paz. El tiempo parecía haberse detenido en aquel lugar amable y acogedor”

El patrimonio indiano forma parte de nuestra historia y una muestra como esta, no deja de ser un reconocimiento a quienes se marcharon a la mar, para hacer fortuna y después dejaron su huella. Por eso las llaman las casas que vinieron del mar.
Esta es una muestra de casa indiana, un palacio característico de la arquitectura ecléctica del siglo XIX; debe su nombre a las numerosas especies de magnolio que inundan la finca donde se ubica. El director de la obra fue Germán Del Río Iturralde. Construido en piedra y ladrillo, tiene forma cuadrada, con dos cuerpos laterales al Este y al Oeste, que le da volumen al edificio.

La altura del edificio se divide en dos pisos y un altillo. Las fachadas son esbeltas de sillería. Destacan dos cuerpos, el muro principal y adosado a éste un cuerpo pentagonal que sobresale. En su base la escalinata, adornada con jarrones y leones de piedra artificial, tiene un soportal de entradas sobre el que se alza, con unas esbeltas columnas de hierro fundido o colado. Estos sirven de arranque a unos arcos elevados, sobre los que aparece un espacioso y severo mirador poligonal, coronado por un balcón, con un frontis a modo de escudo, de una cornisa con decoración de rosetas o flores, con las iniciales del dueño de la finca. Estas mismas iniciales se repiten en las portillas de entrada, al igual que el año de su inauguración, 1882. A destacar cómo curiosidad en esta portalada, un par de águilas que hacen de tope de la portilla.

Necesita adaptarla a las nuevas necesidades del próximo propietario. La propiedad forma parte del catálogo de edificaciones protegidas por patrimonio de Cantabria por ser un bien de interés cultural. Al contrario de la mayoría de los casos, está en buen estado de conservación, en uso y con mantenimiento. Han sido rehabilitadas las molduras interiores y conservando el cáracter ter singular original. Las instalaciones se han actualizado. Hay que renovar: cocina, baños, rehabilitación de tejado y carpinterías. Actualmente está habilitada la planta baja y primera, la buhardilla es diáfana sin uso.

La vinculación literaria de Las Magnolias y autores residentes en Mazcuerras, como Concha Espina, Matilde de la Torre y Josefina Aldecoa. Así como su relación con el territorio y la historia de la localidad, nos hace pensar en la creación de un Centro de actividades culturales como opción alternativa y/o complementaria al destino residencial.

Potencial ampliación. A destacar la posible recuperación de la casa del jardín (que se demolió en el pasado), gemela y simétrica de la casita del guarda. Anexo potencial 200 m2. Con la ampliación de la volumetría según dicte la ordenanza de suelo urbano, se abre la puerta a realizar un hotel boutique con las suficientes habitaciones para conseguir rentabilidad.

Cantabria se está convirtiendo en un destino turístico de primer nivel, donde ya proliferan varios proyectos singulares dedicados a este uso. El esplendor de la arquitectura indiana en España constituye un patrimonio arquitectónico de un valor incalculable, y del que las Magnolias es uno de los mejores ejemplos.

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