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Faro Santander: un edificio que vuelve a la ciudad

La antigua sede del Banco Santander en el Paseo de Pereda inicia una nueva vida como centro de arte. La intervención de David Chipperfield convierte una arquitectura concebida para custodiar en un lugar pensado para compartir, llamado a convertirse en un nuevo epicentro de la cultura territorial e internacional.

Fotografía de Juan Bajara

El pasado lunes 7 de septiembre asistimos a la inauguración de Faro Santander. Más que la apertura de un nuevo museo, vivimos el regreso a la ciudad de uno de sus edificios más emblemáticos: la histórica sede del Banco Santander en el Paseo de Pereda, frente a una bahía que forma parte inseparable de la identidad de la capital cántabra.

Durante décadas fue una arquitectura asociada a la solidez, la reserva y las puertas cerradas. Hoy, rehabilitada por David Chipperfield, se abre al público para reunir arte, cultura, tecnología y participación. Ese cambio de uso —de custodiar valor a compartir conocimiento— contiene buena parte de la fuerza del proyecto.

Fotografía de Juan Baraja

Conservar sin inmovilizar. La transformación del edificio

La historia del Edificio Pereda no es lineal. La construcción original data de 1795 y, antes de convertirse en banco en 1923, albergó un hotel y un club de regatas. En su discurso inaugural, Ana Botín recordó cómo, en la década de 1950, su abuelo impulsó una transformación acorde con la ambición nacional e internacional que empezaba a adquirir la entidad. El arquitecto Javier González de Riancho unió entonces los dos edificios mediante el gran arco que hoy define su silueta y lo coronó con cuatro figuras femeninas que representan la navegación, el comercio, la cultura y las artes.

Fotografía de Juan Baraja

Cuando comenzó a plantearse esta nueva etapa, la cuestión era hasta dónde transformar sin perder la esencia. 

Ana Botín compartió un recuerdo revelador: “La primera persona que defendió que había que ser valientes fue mi madre. Creedme que derribar los despachos tanto de mi padre como de mi abuelo no fue una decisión tomada a la ligera”.

Esa valentía no se traduce aquí en borrar las capas anteriores ni en convertirlas en una escenografía del pasado. 

David Chipperfield, Premio Pritzker 2023, aborda la transformación desde el respeto, sin renunciar a una intervención contemporánea. Reconoce la presencia urbana del inmueble, preserva aquello que construye su memoria y reorganiza sus espacios y circulaciones para transformar una antigua sede bancaria, privada y compartimentada, en un museo abierto, accesible y conectado con la ciudad. Más allá de su presencia monumental, la intervención se entiende a través de la experiencia de quienes recorren el edificio. 

El arco sigue siendo su gesto más poderoso: no funciona solo como una imagen monumental, sino como el lugar donde el edificio se relaciona con la calle y se convierte en el eje vertebrador del museo, actuando como puerta entre la ciudad y el mar, haciendo visible esa nueva vocación. 

Fotografía de Juan Baraja
En su interior, una escalera helicoidal de hormigón visto inicia el recorrido hacia las galerías, mientras las nuevas estructuras ligeras de acero contrastan con la solidez del edificio histórico.
Fotografía de Juan Baraja

El proyecto —el primer museo realizado por David Chipperfield Architects en España— resume bien su manera de trabajar: reutilizar, ordenar y añadir sin borrar. Una transformación que entiende las instituciones culturales no solo como depositarias del arte, sino como agentes activos de la vida cívica, y que incorpora además una ambiciosa estrategia ambiental reconocida con la certificación BREEAM Excepcional.

Fotografía de Juan Baraja
Fotografía de Juan Baraja
David Chipperfield. Fotografía Christian Werner

Un museo de muchas escalas

Con más de 10.000 m² de superficie útil y cerca de 3.000 m² destinados a exposiciones, Faro Santander no se plantea como una sucesión convencional de salas. El recorrido alterna espacios históricos y contemporáneos, obras maestras y procesos abiertos, contemplación y experiencia.

Faro Santander amplía la experiencia expositiva a través de cuatro líneas de actuación. Cubo explora la relación entre arte y tecnología mediante instalaciones inmersivas; se inaugura con Antes de Faro Santander, un recorrido audiovisual por la memoria del edificio y de la ciudad. Llamita, concebido para la infancia y las familias, utiliza el juego como punto de partida para acercarse al arte. Marisma da espacio a proyectos colaborativos vinculados al tejido creativo de Cantabria. Por último, Los Jueves de Faro y Los Especiales de Faro extienden la programación al cine, la música y el pensamiento, dentro y fuera del museo.

Esta diversidad define un centro cultural que no exige una única forma de entrar en él. Se puede llegar por una obra, por la historia del edificio, por una experiencia digital, por un taller o, sencillamente, por la curiosidad de atravesar una puerta que durante años permaneció cerrada.

Borja Baselga, Director Fundación Banco Santander y Daniel Vega, Director Faro Santander, durante la presentación a medios de comunicación.

Tres miradas para comenzar

La programación inaugural sitúa en diálogo tres relatos de gran intensidad. Obras Maestras de la Colección Banco Santander reúne nombres como El Greco, Tiziano, Velázquez, Rubens, Goya, Picasso, Miró, Tàpies, Chillida, Zóbel, María Blanchard, Cristina Iglesias, o el santanderino Juan Uslé . La selección despliega un relato inédito que abarca casi cinco siglos y permite descubrir conexiones entre épocas y sensibilidades distintas. Lugares, paisajes, historias sagradas y diálogos entre lo espiritual y lo terrenal, la materia y su ausencia, el lleno y el vacío, forman parte de un recorrido que invita al espectador a encontrar su manera de relacionarse con la obra. “El paisaje como creación cultural es fruto de la mirada de quien lo contempla desde fuera, pero también de quien lo habita”. María Dolores Jiménez-Blanco, comisaria de la exposición.

“La Anunciación”. El Greco
“Soñé que revelabas”. Juan Uslé
Fotografía Belén de Benito

México moderno en la Colección Gelman Santander recorre uno de los capítulos esenciales del arte mexicano del siglo XX con obras de Frida Kahlo, Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros y Rufino Tamayo. 

Jacques y Natasha Gelman, europeos nacionalizados mexicanos, formaron su colección gracias a su estrecha relación con la escena cultural de Ciudad de México. Jacques hizo fortuna en la industria cinematográfica como productor de algunas de las películas de Cantinflas, lo que permitió al matrimonio convertirse en mecenas de artistas como Frida Kahlo y Diego Rivera.  El conjunto ofrece un recorrido excepcional por la modernidad plural mexicana, desde la dimensión histórica y política del muralismo hasta una creación más íntima y simbólica, atravesada por la identidad y la construcción de una imagen cultural propia, con Frida Kahlo como centro emocional. 

Exposición comisariada por Marisol Argüelles, directora del Museo de Arte Moderno de México.

 

Retrato de Natasha Gelman. Diego Rivera
“Diego en mi pensamiento” Frida Kahlo.
Fotografía Belén de Benito
Fotografía Belén de Benito

El surrealismo sintomático: Leonora Carrington establece una conexión especialmente significativa con Santander. La exposición vuelve sobre el periodo que la artista pasó en la ciudad en 1940 y reúne trabajos relacionados con aquel episodio, incluidos los dos óleos que pintó durante su internamiento. Su presencia introduce una memoria incómoda y profundamente humana: la capacidad del arte para transformar una experiencia límite en un universo propio, atravesado por la mitología, la alquimia y una imaginación profundamente rebelde.

Exposición coorganizada junto al Freud Museum de Londres y comisariada por Vanessa Boni. Se trata de la primera muestra dedicada en exclusiva al trabajo artístico que la artista realizó durante su hospitalización en el sanatorio del Dr. Morales en 1940 en Santander. Además, presenta por primera vez al público el lienzo inédito Villa Pilar, recuperado tras décadas oculto, y exhibido junto al célebre Down Below y sus cuadernos de bocetos. 

Villa Pilar, 1940. Óleo sobre lienzo. Leonora Carrington. Fotografía de Nathan
Down Below, 1940. Leonora Carrington. Private Collection, Fotografía de Mia Kim.
Fotografía Belén de Benito

Santander amplía su mapa cultural

Su apertura se suma al Centro Botín y anticipa la llegada del futuro MUPAC y del proyecto del Museo Reina Sofía con el Archivo Lafuente. En un radio que puede recorrerse a pie, Santander está construyendo una concentración cultural poco habitual para una ciudad de su escala.

La oportunidad no reside únicamente en atraer visitantes. Está en generar hábitos, conversaciones y comunidad; en hacer que la cultura forme parte de la vida cotidiana y no sea solo un destino excepcional. Marisma, los programas educativos, las propuestas participativas y la atención a la creación local serán decisivos para que Faro no sea únicamente un gran contenedor, sino un lugar verdaderamente vivido.

También cambia la lectura de la propia ciudad. Santander, tantas veces explicada desde el paisaje, las playas y la memoria estival, suma una dimensión cultural más compleja. La bahía continúa siendo el gran escenario, pero ahora sus bordes empiezan a dibujar un itinerario en el que arquitectura, patrimonio y arte contemporáneo se reconocen mutuamente.

Una nueva forma de pertenecer

Su mayor logro quizá no sea solo haber convertido una antigua sede bancaria en museo, sino haber cambiado la dirección de su mirada. El edificio ya no se protege de la ciudad, sino que se orienta hacia ella.

El nombre elegido resume bien esa vocación.

Como recordó Ana Botín, “un faro orienta a las personas en su camino, conecta el mar y la tierra y da la bienvenida a quienes llegan de otros lugares”.

Faro Santander nace frente a la bahía, pero su verdadera luz apunta también hacia dentro: hacia la memoria de la ciudad, su tejido creativo y la posibilidad de imaginar una Santander donde la cultura sea, cada vez más, una forma cotidiana de encuentro.

En una ciudad cuya identidad se ha construido entre el mar y la tierra, Faro añade otra relación esencial: la que une patrimonio y contemporaneidad desde un compromiso profundo con las raíces, la cultura y el patrimonio.

Fotos Belén de Benito
Fotos Belén de Benito

Información práctica

Faro Santander
Paseo de Pereda, 9–12 · Santander
Abierto al público desde el 8 de septiembre de 2026
Programación, horarios y entradas: web oficial de Faro Santander

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