The Sibarist

Hablamos con los arquitectos Aranguren + Gallegos

Una cita con los arquitectos María José Aranguren y José Glez. Gallegos que entienden la práctica del oficio como el equilibrio entre proyectar, construir y enseñar.

María José Aranguren y José González Gallegos en El Invernadero. Crédito de foto: Nieves Díaz

María José Aranguren López y José González Gallegos fundaron su estudio en 1984. Desde entonces han desarrollado una trayectoria amplia y coherente, reconocida por su enfoque reflexivo y contemporáneo. Su obra abarca desde la vivienda colectiva y unifamiliar hasta equipamientos culturales, museos y proyectos de rehabilitación patrimonial. Entre los premios obtenidos figuran los Europan, un Premio Nacional del CSCAE y el Premio Nacional de Bellas Artes, entre otros. Para Aranguren + Gallegos, la arquitectura es más que una solución técnica: es un reflejo de la sociedad, de su tiempo y de sus valores. A lo largo de su carrera han investigado en profundidad la vivienda colectiva, la flexibilidad y las posibilidades de transformar la idea de habitar. Un ejemplo paradigmático son las viviendas sociales en el barrio de Carabanchel (Madrid), pioneras en los espacios adaptables y ampliamente estudiadas en escuelas de arquitectura de todo el mundo. En el ámbito cultural destacan proyectos como el Museo ABC del dibujo y la ilustración de Madrid –cuya fachada fascinó tanto a un cliente que les pidió una réplica para el Museo ICA de Miami–, o el Parador de Alcalá de Henares. Su trabajo combina rigor técnico, mirada humanista y una sensibilidad crítica hacia los desafíos contemporáneos, especialmente la sostenibilidad, sin renunciar nunca a una visión poética del espacio. ¿Su proyecto más fotogénico? La Casa Szoke, en la falda del Monte Abantos, que vimos recientemente en La habitación de al lado, de Pedro Almodóvar. Con más de cuatro décadas de trayectoria, Aranguren + Gallegos continúan construyendo un discurso sereno, preciso y profundamente contemporáneo sobre cómo habitamos el presente.

Si tuvieran que definir en tres palabras su práctica arquitectónica, ¿cuáles serían?

PROYECTAR. Concebir una arquitectura como respuesta a un lugar, un programa y aquel que la va a habitar

CONSTRUIR. Levantar lo imaginado con ayuda de todo un conjunto de oficios que lo hace posible.

ENSEÑAR. Compartir tu trayectoria como arquitecto con los jóvenes estudiantes que te exigen honestidad y claridad en todo lo que les transmitas como profesor.

¿Por qué importa la arquitectura?

La arquitectura está asociada a las primeras acciones del hombre para defenderse y protegerse del medio natural. Hoy la arquitectura sigue ayudando y protegiendo a quien la habita, pero, además, es el fiel reflejo de la sociedad y los valores culturales y sociales que la sustentan. Es la expresión de una sociedad y una época manifestada a través de la construcción.

Casa de La Encina, en San Lorenzo Escorial. Madrid.

El problema de acceso a la vivienda está entre las grandes preocupaciones de nuestra sociedad, ¿cuál es su reflexión a este respecto?

La vivienda es un derecho y una necesidad desde el comienzo de los tiempos. Todos nosotros necesitamos un cobijo, no sólo físico, sino emocional, necesitamos una privacidad, construir nuestra esfera íntima, personal o familiar, que nos proteja también de lo social y colectivo en donde desenvolvemos nuestra actividad cotidiana.

Ante esta necesidad las sociedades urbanas actuales han favorecido la concentración de una gran población creciente sin haber planificado a la vez los alojamientos necesarios para estos nuevos urbanitas. Ante la escasez de viviendas, el libre mercado actúa con sus propias leyes dificultando el acceso por un elevado precio de alquiler o compra. El mercado no es el único o principal responsable, es sólo  la consecuencia de una inexistente previsión y planificación.

¿Cómo ha evolucionado su concepción de la vivienda desde las primeras obras del Estudio hasta la actualidad, y de qué modo esos cambios se reflejan en sus proyectos más recientes?

En los comienzos de nuestra aventura como arquitectos nos presentamos a un concurso internacional europeo denominado EUROPAN, para jóvenes arquitectos menores de 40 años. Realizamos varias propuestas y obtuvimos dos primeros premios en dos convocatorias los EUROPAN 1 y EUROPAN 4.

Estos concursos,  junto con otros convocados por las administraciones públicas, nos permitieron desarrollar una actividad muy intensa en pensar y proyectar la vivienda colectiva de protección social y bajo presupuesto.

Planteamos unas viviendas donde la flexibilidad y el estudio de su sección, permitían liberar la escasa superficie de la vivienda para generar unos espacios vacíos donde desarrollar diferentes usos y actividades.

Casa Szoke, en San Lorenzo de El Escorial, Madrid.

En la actualidad, muchos de aquellos arquitectos jóvenes que nos encontrábamos compitiendo para realizar esas viviendas sociales mencionadas, nos hemos vuelto a encontrar compitiendo en nuevos concursos para construir viviendas en el mercado libre esta vez promovidos por las empresas privadas. Los parámetros cambian, las dimensiones de los espacios exteriores como amplias terrazas son una nueva pieza de la vivienda, los edificios se agrupan generando conjuntos residenciales fuertemente equipados de áreas ajardinadas, gimnasio, locales de trabajo, de reunión, de  coworking, guardería,…

En los dos periodos mencionados  de actividad desarrollando proyectos residenciales colectivos, después de los años transcurridos,  ahora podemos decir que en ambos es necesaria y se puede proyectar arquitectura, y somos los arquitectos los llamados y pensarla y levantarla.

Viviendas Sociales, en Carabanchel. Madrid.

¿Qué aprendizajes concretos han extraído del post-ocupación de las viviendas flexibles en el barrio de Carabanchel? ¿Cómo ha sido la percepción de los usuarios?

El conjunto de 64 viviendas colectivas en el barrio de Carabanchel de Madrid fue inaugurado en 2004. El proyecto ganó un concurso público de ideas convocado por la Empresa Municipal de Vivienda y Suelo de Madrid (EMVS). Originalmente, el programa del concurso describía un edificio de viviendas de alquiler para jóvenes. Sin embargo, tras el concurso cambió el carácter de la promoción, que pasó a ser de venta.

Las viviendas flexibles de Carabanchel forman parte de una tradición bien asentada en la arquitectura moderna. Por una parte, se basan en el planteamiento funcionalista de espacios jerarquizados de uso específico, tal como describen y obligan a cumplir las normas de diseño vigentes de la vivienda social en Madrid. Y por otra parte, incluyen elementos específicos que permiten modificar la forma de los espacios de la casa: en primer lugar, las estancias están separadas con tabiques plegables que permiten unir o dividir todo el espacio habitable. Segundo, el forjado bajo el pasillo y las piezas de servicio (cocina, baños y armarios) está elevado con respecto al del cuarto de estar y los dormitorios, permitiendo que las camas los sofás y butacas desaparezcan bajo ellos.

Quisimos responder a la complejidad y rigidez de la normativa madrileña con un edificio de viviendas asequibles y espacios domésticos mutables. Plantemos las posibles variaciones del espacio a partir de un ciclo de 24 horas: a lo largo del día, durante las horas de más intensa actividad, la posibilidad de usar la superficie del piso como un único espacio para diferentes funciones (trabajo, ocio, encuentros, ejercicio, fiestas, etc.); de noche, la compartimentación del espacio para formar dormitorios independientes.

José González Gallegos en un momento de charla con Silvia Hengstenberg y Beatriz Fabián en El Invernadero. Crédito de foto: Nieves Díaz
María José Aranguren en un momento de charla con Silvia Hengstenberg y Beatriz Fabián en El Invernadero. Crédito de foto: Nieves Díaz

La realidad es que durante el proceso de construcción la EMVS promotora de las viviendas decidió  sacarlas a la venta renunciando al objetivo de alquiler para jóvenes. Comprobamos que al cambiar al perfil del usuario se atacó el espíritu del proyecto construido. Una vivienda para jóvenes y  en alquiler puede ser aceptada como transformable, puesto que es un tiempo vital de transitoriedad y de planteamiento vital, mientras que al ser vendida la vivienda no solo se adquiere para habitar, sino como bien patrimonial y el planteamiento se torna en conservador, si es “diferente” su valor de mercado puede estar en crisis.

La aventura ha merecido la pena. Se ha construido un modelo de vivienda social de coste reducido, respondiendo de forma mucho más abierta a una limitación normativa restrictiva y caduca. Ha obtenido gran número de premios y se ha difundido y estudiamos en universidades de todo el mundo. Hoy en día sigue siendo nuestra tarjeta de presentación allá donde vayamos a impartir clases o conferencias, identificándonos con este proyecto que todos conocen.

Conjunto Residencial, en Valdebebas. Madrid

Han declarado recientemente que la vivienda no es solo un contenedor, sino un espacio de reflexión y eje proyectual. ¿Qué significa para ustedes “la casa como espacio de reflexión” y cómo se traduce este planteamiento en las decisiones de materialidad, programa y contexto urbano en sus proyectos?

Frente a otras disciplinas en las que interviene la creación, pensamos que la arquitectura, frente a la mera edificación, es aquella capaz de expresar y reflejar su tiempo a través de la construcción, donde la técnica es el medio necesario y preciso para conseguirlo. Pero la arquitectura tiene que pensarse también desde la vivienda, este es un campo de pensamiento y reflexión al que hemos de estar llamados los arquitectos. El pensar el habitar es el origen de nuestro oficio. En España durante muchos años hemos sido llamados para levantar fachadas de los edificios residenciales. El interior ya lo resolverá  la normativa con los “consejos” del usuario.

Vivienda en San Lorenzo de El Escorial, Madrid

La arquitectura debe resolver las nuevas relaciones entre el hombre, el espacio y la técnica. No creemos en el discurso que describe la obra de arquitectura meramente desde la destreza plástica y formal como origen y fin del proceso. La arquitectura necesita de la técnica definida como el esfuerzo para ahorrar esfuerzo, para ser esencial hay que ser racional y diestro en las soluciones técnicas y es la vivienda colectiva el campo de batalla.

Siempre se nos ha querido forzar a optar entre forma y función en su eterno enfrentamiento. No debemos confundir unos requerimientos funcionales como una limitación a la creación arquitectónica. Walter Gropius decía que la arquitectura comienza donde termina la ingeniería. El diseño, la forma de un edificio llama la atención sobre sí mismo sólo cuando falla. Cuando funciona es invisible, es pura lógica, el resplandor de la verdad en palabras de San Agustín.

Vivienda en San Lorenzo de El Escorial, Madrid.

Nuestro trabajo ha intentado proyectar uno proyecto residencial  en un contexto urbano donde ambos se pueden abordar desde un enfoque contemporáneo similar.

Los dos pasan por utilizar sistemas abiertos, con criterios de flexibilidad ya sea a nivel urbano (dialogo entre las redes de infraestructuras entendidas como núcleos de servicios urbanos fijos y el  territorio  resultante como un vacío donde opera la edificación con un planeamiento más abierto); ya sea a nivel de proyecto de la vivienda (relación entre los núcleos de servicios fijos  –baño, cocina, almacenamiento…–,  y el espacio vacío estancial donde mediante elementos móviles o cambiables se generan los  usos demandados).

¿Cómo han integrado los principios de sostenibilidad, economía circular o flexibilidad en su metodología de trabajo, y cuáles son los retos que siguen enfrentando en la práctica profesional en el siglo XXI?

La  arquitectura sostenible no es un tipo o especialidad, tiene que ser la esencia de ella misma, una única cosa. No existe buena arquitectura donde no se apliquen las lógicas de adecuación a un lugar, a un clima, a unas orientaciones,  a unos usos y escalas que piensen en la dimensión humana, a unos materiales adecuados por su proximidad, economía y reciclaje.

La sostenibilidad no puede ser como una especie de sacrificio y medida moral, un dilema político o una causa filantrópica. Tiene que ser un constante reto en el diseño de la buena arquitectura.

Parador en Alcalá de Henares, Madrid.

En nuestro trabajo hemos abordado en proyectos y obras residenciales todos los aspectos que pueden ser definidores de una adecuada sostenibilidad obteniendo múltiples reconocimientos nacionales e internacionales como El Premio Nacional de Arquitectura Residencial de Consejo Superior de Colegios de Arquitectos o dos primeros premios EUROPAN de ámbito europeo.

De  igual forma en edificios públicos estamos permanentemente  reflexionando sobre cómo resolver todos los requerimientos de programa y costes  cumpliendo además los más estrictos requerimientos de calificación sostenible como el  BREEAM y LEED enfocados a reducir impactos ambientales desde la construcción y buscando una mejora en la eficiencia energética de los edificios con el ahorro de recursos naturales y el uso de ambientes saludables y ecológicos.

Casa Szoke, en San Lorenzo de El Escorial.

La casa Szoke ha sido una de las protagonistas de la pantalla en la película de ¨La habitación de al lado”, de Almodóvar, ¿por qué creen que fue elegida y qué aporta para ustedes el argumento?

Pedro Almodóvar es un gran creador cinematográfico, como todos sabemos, pero además nos ha sorprendido su sensibilidad en la percepción de las intenciones e intuiciones espaciales de nuestra arquitectura.

La casa se inserta en un paraje natural con dobles miradas desde cada estancia a dos grandes ventanales enfrentados que incorporan en “fuga visual” cada estancia con la naturaleza circundante.

La relación dual e íntima de las dos protagonistas con situaciones dramáticas y casi de desdoblamiento y fusión de personalidades y emociones lo trata magistralmente Pedro Almodóvar utilizando los dobles reflejos que se generan en los frentes acristalados de las estancias de la casa. Naturaleza e intimidad se funden con una  fuerte carga dramática.

Pensamos que la casa ha sabido acompañar y complementar las intenciones y decisiones de Almodóvar. La arquitectura cobra sentido cuando acoge y enriquece al que la habita. Digamos que quizás ha sido el marco que encuadra a la verdadera protagonista que es la obra de arte, la película a la que sirve.

Casa Szoke, en San Lorenzo de El Escorial.

¿En qué están trabajando en estos momentos?

En la actualidad seguimos proyectando y construyendo edificios residenciales, junto con rehabilitaciones en contextos históricos.

Pero desde los últimos cinco años estamos realizando casas individuales, cosa que prácticamente no habíamos hecho con anterioridad, y hemos descubierto un nuevo campo de trabajo y reflexión mucho más pormenorizado y exigente, pero lleno de satisfacciones. Cada familia que ha confiado en nuestro trabajo para construir su nueva casa ha experimentado un proceso transformador en como habitar su nuevo espacio doméstico. La arquitectura tiene una capacidad transformadora increíble.

¿Un sueño sin cumplir?

Construir un Auditorio. Hemos realizado gran número de concursos de auditorios y palacios de congresos, prácticamente siempre premiados, pero sin alcanzar el primer premio que te permite construirlo.

José González Gallegos, Silvia Hengstenberg, Beatriz Fabián y María José Aranguren en El Invernadero. Crédito de foto: Nieves Díaz

Redacción: Beatriz Fabián

Beatriz es periodista especializada en contenidos editoriales offline y online sobre diseño, arquitectura, interiorismo, arte, gastronomía y estilo de vida.

Fotos: Nieves Díaz

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