¡Viva Madrid!
La taberna centenaria que reinterpreta Madrid con sabor, historia y mucha personalidad.
Dicen que no hay nada más español que la hora del aperitivo… pero cuando se vive en Madrid, este instante se convierte en una forma de vivir la ciudad; se convierte en un punto de encuentro, las terrazas llenas y cada sorbo de vermut o cerveza es un guiño cómplice a nuestra manera de disfrutar la vida. Y si hay un lugar donde este momento se vive con una intensidad especial es Viva Madrid, la taberna más chula y más icónica del corazón de la capital.
Esta casa centenaria, que ha visto pasar casi dos siglos de historias, tertulias y brindis, se ha convertido hoy en el punto de encuentro de los apasionados del buen vivir. Un espacio donde la tradición castiza y la vanguardia culinaria se dan la mano para ofrecer una experiencia que trasciende el simple aperitivo: aquí se celebra el espíritu de Madrid en cada detalle.
El aperitivo más castizo de la ciudad
En un gesto que rinde homenaje a la esencia madrileña, Viva Madrid presenta un dúo irresistible. El cóctel MADrid-91, creación del reconocido Diego Cabrera, acompañado de una tabla de aperitivos castizos diseñada por el chef Víctor Camargo. Una propuesta que fusiona historia, creatividad y sabor en una experiencia que solo puede suceder en esta ciudad.
El MADrid-91 es un manifiesto líquido, un cóctel que sabe a Madrid. Inspirado en la torrija madrileña y elaborado mediante la técnica del Milk Punch, que logra una textura sedosa y un sabor sorprendentemente profundo. Combina leche infusionada con especias, miel, pan de leche, brandy de Jerez y vermut rojo. Se sirve con un pequeño plato que homenajea la antigua tradición de “la tapa” y coronado con una mini torrija caramelizada.
El nombre lo dice todo; fusiona referencias como el código telefónico (91), el aeropuerto de la ciudad (MAD) y la locura apasionada de Madrid (MAD en inglés significa “loco”). No es solo una bebida, sino una experiencia sensorial que captura la esencia de la capital.
Para acompañar al cóctel, una selección de bocados que reinterpretan el espíritu castizo. Un mini bocata de oreja brava en brioche, croqueta de cocido con todo su compango, torrezno confitado y frito con piparra y ensaladilla rusa con salmón ahumado sobre pan sardo. Un recorrido sensorial por los sabores más reconocibles de Madrid, transformados con técnica y sensibilidad contemporánea.
Un icono de la ciudad
En el corazón de la ciudad, la taberna centenaria más icónica de Madrid ha logrado reinventarse sin perder su esencia, convirtiéndose en el lugar de moda para disfrutar del aperitivo.
Viva Madrid es un pedazo vivo de la historia de la ciudad. Fundada en 1856, su mítico interior con azulejería de la Casa Mensaque, una barra esculpida en madera y un techo coronado por arpías artesanales, transporta al visitante a otra época. En su planta superior, el “Dark Side” recrea el ambiente de un bar madrileño de los años 20, escenario perfecto para tertulias y noches interminables.
Su historia está llena de anécdotas. Uno de los hermanos Mensaque, llegó desde Sevilla para ampliar el negocio familiar de los azulejos, se convirtió en cliente asiduo y acabó pagando en cerámica sus consumiciones. Este trueque sigue decorando el local como testigo del tiempo.
Hoy, gracias al talento conjunto de Víctor Camargo en cocina y Diego Cabrera en coctelería, esta taberna centenaria es uno de los puntos más vibrantes de la capital: el lugar de encuentro de la gente más cool de la ciudad, un espacio único que ha acogido durante generaciones a madrileños y visitantes.
Experiencia Viva Madrid
Lo que ocurre en sus mesas es un auténtico festín para los sentidos. Aquí, los sabores madrileños se reinterpretan con una mirada contemporánea: castizos, sí, pero también cosmopolitas, como la propia ciudad. La carta es un viaje que une pasado y presente, barrio y mundo, historia y creatividad. Una celebración del Madrid más auténtico… y del que nunca deja de reinventarse.
Con su ambiente único, su propuesta gastronómica y su coctelería de autor, Viva Madrid se ha consolidado como el lugar para disfrutar el aperitivo en la capital. Y es que, seamos sinceros, no hay nada más madrileño que brindar en una taberna y decir bien alto: ¡viva el aperitivo!