The Sibarist

Hablamos con Luz Moreno Pinart

Fue la única finalista española en el Loewe Craft Prize 2023, gracias al que expuso su obra en el Noguchi Museum de Nueva York. Esta artista investiga y experimenta con materiales como papel, tejido y comida para crear instalaciones que interpelan al visitante.

Luz Moreno Pinart en El Invernadero

Seguro que pocos artistas andan viajando por el mundo con los bolsillos repletos de pistilos de papel que entrelaza influida por los lugares que visita y las personas con las que se va cruzando. Es el modus operandi de Luz Moreno Pinart (Madrid 1989), hija del arquitecto Luis Moreno Mansilla y de la artista Carmen Pinart. Formada en la Escuela Nacional Superior de Artes Decorativas de París y en la Escuela de Diseño Aalto de Helsinki, allí inició su inmersión en el mundo de las fibras textiles nutrida después gracias a su colaboración con la creadora estadounidense Sheila Hicks, renombrada por sus experimentación con los tejidos. Actualmente expone dos instalaciones dentro de la programación del Festival Off de Madrid Design Festival en las que propone distintos enfoques sobre los materiales que brinda la naturaleza.  

Exposición ‘Up & Down’ en el espacio de la tienda Minim en Madrid

Tienes dos exposiciones en bulthaup  y Minim que se llaman ‘Vidas entrelazadas’ y ‘Up & Down’ cuéntanos en qué consisten?

Junto con Quinita Cotorruelo, de bulthaup y Minim, quería hacer dialogar estas exposiciones. En ‘ Vidas entrelazadas’,  trabajo con papel mientras que en Minim presento el lino y la ortiga. La primera surge de una residencia artística que realicé en Japón durante cinco meses, con el Instituto Francés, para trabajar el olivo. Entonces tuve la suerte de conocer a un artesano de papel que me enseñó cómo trabajarlo y, sobre todo, cómo hacer los típicos pistilos de papel utilizados para hacer flores. Desde el principio, me interesó tanto que empecé a ir a todas partes con puñados de pistilos en los bolsillos y, como viajo mucho, en momentos de espera en los que me cruzaba con gente iba trabajando con ellos, de modo que para mí era como tener una especie de diario artístico compuesto por diálogos y cruces entre personas. Con lo que creaba conseguía contar historias. 

Para hablar de la exposición de Minim tengo que contar mi vida en dos minutos. Me fui de Madrid a estudiar escenografía teatral en París y empecé a trabajar el espacio, pero lo que me interesaba sobre todo eran la materia y los cinco sentidos. Empecé a integrar materiales con olores y comida y fue entonces cuando tuve la suerte de hacer un postgrado para estudiar food design en una escuela de Reims. Intentaba entender por qué me interesaban tanto lo textil y lo culinario. Hice una especie de tesis buscando el enlace entre la comida y lo textil y encontré un artículo de arqueología de los Andes precolombinos sobre el principio de la agricultura. Contaba que las mujeres hacían haji, una olla gigante de tierra donde ponían agua a calentar con una planta entera de maíz, por ejemplo, y con lo que no se comían hacían tejidos. Y pensé en la planta total y en qué es lo que puedo aportar para hablar de esas plantas hoy en día y de cómo a menudo olvidamos toda la historia y toda la naturaleza. Comencé a crear instalaciones con textil, mezclándolo con lo culinario. Obtuve una beca para hacer una residencia en París en la que estuve trabajando sobre la ortiga comestible y la textil. Intenté construir una especie de raíces y de ahí surge la muestra de Minim donde se ven unos tubos tejidos con hilo de lino y ortiga que representan todo ese mundo subterráneo inspirado en las raíces de las ortigas. Es una instalación en la que podrías sentirte muy pequeño y muy lombriz que explora ese mundo subterráneo. 

Muestra ‘Vidas Entrelazadas’, en el espacio Bulthaup De Madrid

¿Te consideras artesana, artista o diseñadora?

Para mí es una mezcla de artesanía, arte y diseño y  creo que todavía no existe la palabra para ello porque no me considero ni diseñadora ni artesana. Diría que estoy más casi en el mundo del arte, pero aun así, hay un término en Francia que es plasticienne, que define a alguien que trabaja el material. A mí lo que me interesa es trabajar el material y los cinco sentidos. De hecho le pido a la gente que toque mis obras, no quiero que las vean, quiero que las toquen. La definición de mi trabajo sería más como artista plástico, pero no me gusta la palabra plástico porque solo utilizo materiales vegetales entonces estoy en plan brainstorming buscando la palabra en español.

A pesar de tu corta trayectoria, has conseguido trazar una impresionante carrera, ¿has tenido mentores o figuras inspiradoras? 

Claro, sí, estuve años trabajando con Sheila Hicks y es verdad que me ha enseñado mucho, sobre el color y sobre la manera de ver las cosas, algo que obviamente se aprecia en mi trabajo. Como decía antes, lo que me interesa mucho es la planta entera, la planta total, mirándola como si no supiera nada de ella e intentando entender qué parte es comestible y qué parte es textil y de ahí crear un punto de vista nuevo, darle valor. Busco llegar a caer en la cuenta de que hay mucho detrás. A veces digo que solo soy traductora de las plantas. 

Haces esculturas de tejido y papel, fibras comestibles ¿por qué escoges estos soportes?  

Intento explicar lo que nos quieren decir las plantas y traducirlo al idioma humano. Me interesa mucho ir a la arqueología, bucear en el tiempo para ver qué es lo que se hacía y cómo se hacía pero añadiendo una aportación contemporánea. 

 

Detalle de la instalación con fibras de ortiga en Minim Madrid

¿Qué quieres transmitir con tus obras?

Considero que en el mundo vegetal están todos los materiales y todo lo que necesitamos y que lo que precisamos ahora es cambiar la manera de ver las cosas. Trabajar con la ortiga, el papel, el arroz y el olivo es una manera de ofrecer un punto de vista diferente. Me interesa al ver mis obras a la gente le sorprenda que es un textil hecho con ortiga. Con lograr solo esto, el objetivo estaría cumplido. Trato de hacer reflexionar al público sobre sobre el material increíble ya existente en la naturaleza y que no es preciso a lo mejor buscar materiales nuevos sino que los que tenemos ya son los necesarios. 

Mezclas la artesanía en papel con el food design, ¿cómo llegas a esto?

Siempre que hago food design debe tener un sentido, que detrás haya un tema y unos valores y que cuenten una historia.

¿Cuáles han sido los momentos clave de tu trayectoria?

Desde que acabé la carrera han pasado diez años y, sinceramente, ha habido varios, pero casi siempre coincide cuando hago una residencia artística. Por ejemplo, en Japón cuando estuve trabajando con el olivo como material en una  residencia que se llama Villa Kujoyama, en Kyoto, del Instituto Francés fue un momento importante para mí. Luego fue esencial cuando hice la residencia en París sobre la ortiga porque tuve tiempo para poder reflexionar sobre todo esto. Y, el año pasado, el hecho de que me seleccionaran para el Loewe Craft Prize fue importante. 

Pistilos de papel entrelazados de Luz Moreno Pinart

Fuiste finalista en 2023 de los Loewe Craft Prize, ¿qué significó para ti esta distinción?

Fue emocionante ser la única española seleccionada porque la organización recibe alrededor de 2.000 propuestas y ser la única española y poder exponer con gente de todo el mundo en el Museo Noguchi en Nueva York fue increíble. Siempre digo que es como plantar semillas y esperar a que todo vaya creciendo. Estamos acostumbrados a poner fronteras entre diseño, artesanía y arte pero en realidad hoy en día vamos hacia algo en el que todo esto se mezcla y me parece que es lo bonito y Loewe lo entiende de este modo.

La artista investiga los tejidos y experimenta con todas sus posibilidades estéticas y culinarias

¿En qué estás trabajando ahora mismo?

Dentro de dos meses, con una beca el Ministerio de Cultura, realizaré una residencia en el Espacio Vilaseco, en Lugo (Galicia), para trabajar con lino y castaño y creo que también será algo importante. Estoy empezando a hacer el periodo de investigación y  no sé a dónde me llevará, pero es lo que me gusta. Este centro está en una aldea muy pequeña donde han renovado un lugar increíble para hacer obras de arte. Es perfecto para poder tomarme ese tiempo y centrarme en esas plantas que es lo que me gusta de verdad, poder seleccionar una planta y de ahí hacer un proyecto no al revés. 

¿Hay algún sueño que todavía no hayas visto cumplido o que te gustaría hacer realidad? 

Sí, por ejemplo, me encantaría poder colaborar con alguna marca de moda para hacer alguna pieza con pistilos, tengo esa idea un poco loca. Poder trabajar con una planta como el maíz en México es algo que seguramente ocurrirá, tiempo al tiempo. Voy plantando semillas por todas partes, ya veré qué ocurre.

Redacción: Beatriz Fabián

Beatriz es periodista especializada en contenidos editoriales offline y online sobre diseño, arquitectura, interiorismo, arte, gastronomía y estilo de vida.

Fotógrafa: Nieves Díaz.

Una cita con Beatriz Fierro para hablar sobre moda, arquitectura y, en definitiva, de la belleza. De su estudio sale una colección al año porque a esta diseñadora de moda y arquitecta le gusta partir de la experimentación y seguir un proceso lento en aras más de la calidad que de la cantidad.
Es todo un referente en mundo del interiorismo y acaba de comisariar la exposición ‘Castilla La Mancha Diseña. Volver a la esencia’ que muestra una selección de artesanía en clave contemporánea para reflexionar sobre el papel y la riqueza de oficios ancestrales.