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Hablamos con Solar.xyz

En una trayectoria de apenas cuatro años, ya cuentan con el reconocimiento de la profesión. Hacen suya la que denominan ‘arquitectura de la reparación’, una práctica en la que experimentar, trabajar en colaboración e investigar son sus principales coordenadas.

Ana Herreros y Pablo Canga en El Invernadero

Si las casas de la colonia del Madrid Moderno, con su fachada neomudéjar y su mirador de madera, eran foco de atención para curiosos y amantes de la arquitectura, desde que Solar.xyz rehabilitó una de ellas –Casa Castelar–, su atractivo se ha multiplicado. Este trabajo de Ana Herreros (Madrid, 1990) y Pablo Canga (Madrid, 1988), miembros de este estudio fundado en Róterdam –cuyo nombre alude a los ejes de coordenadas–, les ha valido el Premio COAM Emergente 2024 (ex aequo) y el Premio DIN 2025 en la categoría de obra residencial. En este proyecto, como en casi todos, su labor investigadora fue prioritaria y realizaron un verdadero trabajo arqueológico que combina oficios tradicionales y tecnología. 

Esta aproximación se relaciona con su visión del futuro de la profesión, que consideran debe orientarse hacia la intervención de lo existente. Practican lo que denominan ‘arquitectura de la reparación’, donde la experimentación, el trabajo colaborativo y la investigación son claves de su proceso creativo. Lideran un equipo de cuatro arquitectos y trabajan en proyectos de diversa escala y tipología: desde una vivienda social en Carabanchel –donde exploran fórmulas para introducir espacios comunes en uno de los distritos más densos de la ciudad–, hasta la transformación de una nave industrial en Pueblo Nuevo en un coworking creativo que recupera la lógica espacial original del edificio. 

Tratan de abordar distintas tipologías y escalas –aunque aún no han llegado los proyectos XL y XXL–, pero todos coinciden en ser intervenciones basadas en procesos de recuperación y lectura histórica de los espacios. En paralelo a su práctica profesional, compaginan su actividad con la docencia en Delft, la Universidad CEU San Pablo y la Universidad Europea. También con el comisariado de Prompts, un ciclo de mujeres arquitectas en el COAM. Este estudio emergente atraviesa una segunda fase de expansión y se sitúa dentro de una generación que entiende la arquitectura como un campo de investigación aplicada, atento tanto al contexto urbano como a nuevas formas de habitar y trabajar.

¿De dónde viene el nombre del estudio?

Entendemos ‘solar’ como un espacio de oportunidad, sin orden ni función definida. Son lugares, físicos o conceptuales, desde los que podemos cuestionar lo establecido y aportar una mirada crítica.

He leído que el estudio se funda en Róterdam, ¿cuál es vuestra formación y cuál es el origen?

Los dos estudiamos en la ETSAM y tras años de trabajo en estudios internacionales, revistas y diferentes experiencias nos trasladamos a Róterdam después de la pandemia. Allí empezamos a colaborar con el Instituto Berlage (TU Delft) y, al mismo tiempo, comenzamos con las primeras obras en España que dirigimos a distancia. Eso dio pie a una manera de trabajar deslocalizada que ha configurado nuestra forma de entender la práctica.

La rehabilitación de Casa Castelar ha recuperado su planta en L y el patio preexistente de la edificación original del siglo XIX. Foto: Adrià Goula

¿Cómo fueron los comienzos? ¿Qué tipo de trabajos hacíais?

Como muchos estudios de nuestra generación, empezamos en un contexto de poscrisis, con proyectos modestos, de pequeña escala, que se centraban en intervenir en estructuras existentes. El tipo de encargo no ha cambiado mucho, quizás la escala (aunque sí tenemos proyectos de nueva planta).

Este trabajo sobre lo existente, que surgió de circunstancias ajenas a nuestro control, se ha convertido en nuestra forma de entender la profesión y ha dado lugar a un proyecto de investigación que llamamos ‘arquitecturas de la reparación’.

 ¿Cuáles son vuestros principales referentes de dentro y fuera de la profesión?

Más que con referentes fijos, nos identificamos con una serie de principios como pueden ser trabajar con la memoria de lo existente, la experimentación material, el trabajo colaborativo y la investigación como parte fundamental de nuestro proceso creativo. Trabajamos con una matriz de referencias en evolución constante. 

 El estudio lleva en funcionamiento tan solo cuatro años y ya tenéis destacadas distinciones y un número importante de proyectos, ¿qué momento marcó un antes y un después en vuestra forma de trabajar? 

Quizá el proyecto que mejor resume la combinación entre proyecto e investigación sea la Casa Castelar por el trabajo de archivo ‘arqueológico’ de meses que hicimos en torno a la recuperación tipológica y por su aproximación a la intervención sobre lo existente desde una visión alejada de la conservación dogmática.

¿Cuál ha sido el mayor reto al que os habéis enfrentado como estudio joven?

Convencer a la administración de que en algunos casos la normativa no trabaja a favor de la mejora de nuestro paisaje construido.

La librería enmarca la escalera en Casa Castelar. Foto: Adrià Goula.

¿Qué significación ha tenido la rehabilitación de la Casa Castelar de la colonia del Madrid Moderno tanto a nivel conceptual como en vuestra proyección profesional?

No es fácil intervenir en lugares con tanta carga histórica. El proyecto es un ejercicio de reflexión acerca de cómo incorporar la memoria y la entropía de lo existente al proyecto contemporáneo. 

Ha sido un paso importante en la forma en la que interpretamos la profesión. Pensamos que la discusión de cómo intervenimos en lo existente será una cuestión que tomará un papel central en la profesión durante las próximas décadas. 

¿Cómo compagináis el trabajo en el estudio con las labores académicas, de investigación y editoriales y en qué consisten?

Son labores que se retroalimentan. Investigamos los mismos temas tanto en el estudio como en el aula.

Casa Castelar, en la colonia del Madrid Moderno. Foto: Adrià Goula.

¿Cómo se traducen conceptos como memoria y entropía en decisiones concretas de proyecto?

La memoria hace referencia a la investigación histórica sobre la vivienda original. 

Ese trabajo de archivo nos permitió identificar los elementos clave que debían conservarse o repararse. En este caso, más allá de rehabilitar la fachada neomudéjar y el mirador, restituimos la tipología original en L de la colonia, demoliendo todos los añadidos y recuperando el patio.

Por otro lado, la entropía interpreta los edificios existentes como depósitos de materiales, energía y esfuerzo humano. Además de la conservación y reparación de elementos existentes, se han implantado estrategias y sistemas bioclimáticos que han permitido reducir el consumo energético en más de un 70%.

¿Hasta qué punto vuestra producción teórica condiciona vuestra arquitectura construida (y viceversa)?

Obviamente, la realidad y la producción teórica tienen limitaciones y lenguajes diferentes, pero ambas las enfrentamos desde el mismo marco mental y con la misma ambición crítica. En nuestro caso son vasos comunicantes de un mismo sistema o proceso creativo. No podría existir la una sin la otra. 

¿Hay materiales o sistemas constructivos con los que os sintáis especialmente identificados?

Creemos en la honestidad material y que cada decisión material responda a una necesidad más allá de lo estético.  

Oficinas para Accuracy, en Madrid. Foto: Imagen Subliminal.

Con vuestro proyecto Performing Pavilion abordáis el problema de la vivienda y también incorporáis la idea del uso flexible de los espacios que habitamos, explicadnos esto.

El pabellón ocupa la azotea de un bloque de viviendas aprovechando el potencial que ofrecen estos lugares para hacer frente a los problemas urgentes de nuestro tiempo: la emergencia climática, la escasez de suelo, la crisis de vivienda y la limitación de recursos.

En cuanto a la flexibilidad, la naturaleza de la obra de la artista que iba a ocupar el espacio requería un interior amplio y versátil, capaz de adaptarse tanto a las distintas disciplinas de su trabajo como a las necesidades cambiantes de su familia. Como respuesta, el programa de apoyo –cocina, baño y almacenaje–, se desplaza al perímetro, liberando el espacio central para configurar una única estancia de 6,5 × 3,5 × 3,5 metros, abierta a una amplia terraza.

Además, la percepción del tamaño y de la escala se ven alteradas por el revestimiento de espejo del ‘muro equipado’ en el que se reflejan la estructura y el horizonte de la ciudad.

Pablo Canga y Ana Herreros durante un momento de la entrevista con Bea Fabián en El Invernadero

Redacción: Beatriz Fabián

Beatriz es periodista especializada en contenidos editoriales offline y online sobre diseño, arquitectura, interiorismo, arte, gastronomía y estilo de vida.

Pablo Canga, Beatriz Fabián y Ana Herreros en El Invernadero
Una entrevista con Eduardo Tazón, para hablar de Studio Noju, un estudio de arquitectura, intuitivo y sensible, que entiende el diseño como un campo creativo amplio, aplicable a múltiples escalas y disciplinas.
Una charla con Ara y Noa González Cabrera quienes, bajo las siglas e.G.a, son las continuadoras del estudio de arquitectura que fundó su padre Primitivo González a finales de los 70 en Valladolid, convertido en pocos años en referente en el panorama de la arquitectura actual.
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