The Sibarist

Mercado San Antón

Abierto a cualquier hora, un clásico que se reinventa sin perder la esencia

Vuelve el mercado. Vuelven los domingos de aperitivo. Vuelven las compras en los puestos carro en mano. Vuelve el “quién da la vez”. Vuelven las conversaciones con los auténticos expertos en las materias primas gastronómicas. Vuelve el olor a pan recién horneado. Vuelve el murmullo cantarín de los puestos. Vuelven las ganas de atreverse y compartir.

Estos días el famoso mercado de Chueca, el de San Antón, luce más engalanado que nunca porque está de estreno. El espacio ha sido reformado y se han incorporado nuevos puestos16 para ser exactos, algunos con un largo recorrido con Hevia, La Ancha o el Café Comercial.

Aunque este lavado de cara no ha afectado a ese aire clásico y entrañable de mercado y donde granito, acero, llamativos y divertidos neones y elementos en 3D comparten existencia con azulejos blancos fieles a la tradición de una plaza de abastos. La reforma ha sido llevada a cabo por el estudio de arquitectura BURR, quien ha diseñado una isla central en la primera planta del mercado así como una renovación total de los puestos de la segunda.

Vuelve el mercado. Vuelven los domingos de aperitivo. Vuelven las compras en los puestos carro en mano. Vuelve el “quién da la vez”. Vuelven las conversaciones con los auténticos expertos en las materias primas gastronómicas. Vuelve el olor a pan recién horneado. Vuelve el murmullo cantarín de los puestos. Vuelven las ganas de atreverse y compartir.

Bajo esta clara premisa, no nos queríamos perder la inauguración de esta nueva etapa y disfrutar de ese plan tan castizo como autóctono de vermú con aceituna en vaso alargado, tapa en el centro de la mesa, silla alta que facilita la interacción social y lo que se tercie.  Y si lo que se tercia es una deliciosa comida a base de medias raciones para poder probarlo todo, mejor que mejor.

 

Decidimos comenzar por el clásico por excelencia: la tortilla de patata de La Ancha. Antes de nada, aclarar que por aquí nos posicionamos más del lado de que esta maravilla gastronómica se encuentre poco hecha (muy poco hecha). Esa que cuando se corta, el interior se derrama a sus anchas, nunca mejor dicho. La de La Ancha cumple nuestras expectativas. La patata además está pochada a la perfección, tanto que se deshace en la boca, y la cebolla es tierna, con un toque caramelizado muy ligero. Continuamos con un plato que bien podría ser una oda a la gastronomía del mar: la equilibrada ensaladilla rusa con ventresca del Hevia.

Se nota que lo que une este ambicioso proyecto es el amor por el buen producto y la recuperación de las costumbres más tradicionales, pero también hay espacio para la fusión y la innovación. Lo comprobamos al primer bocado de los originales sándwiches de Chuka Sando, que son la nueva propuesta de cocina nipona del idolatrado (con razón) Chuka Ramen Bar. Aunque también con el nuevo concepto de trattoria contemporánea Flavia, donde las brochetas, las alcachofas, las albóndigas y la parmigiana nos dejan sin habla.

También hay lugar para el último grito gastronómicos como la premiada hamburguesería Juancho´s BBQ, o las diferentes elaboraciones de pollo gourmet de la mano de Van Van Chicken. El listado se completa con puestos tan divertidos como 1000 y un vino By Distinto, ideal para brindar con amigos mientras se disfruta de las conservas más exquisitas en Nudista, Mistura, para todos los golosos en búsqueda de los mejores helados artesanos de Madrid o Metatopy, de cita obligada para los amantes del arte floral.

Así, el mercado se reinventa con ilusión, para seguir siendo un referente de Chueca. Un centro neurálgico capaz de reunir lo mejor de cada casa de comidas, y que esta primavera augura estar lleno de conciertos. Salimos por la puerta prometiendo volver por la mañana con nuestro carrito de la compra para ponernos a la fila detrás de la frutería kArMA FruVer, la charcutería de Octavio, la emblemática pollería Alian y la panadería artesana Madreamiga, pero sobre todo con una sonrisa muy grande.

 

Mercado San Antón en la calle de Augusto Figueroa, 24. Madrid.

Un bar boutique, una taberna renovada, una vermutería, un local castizo y un lugar donde tomar copas, son todos los conceptos que aúna este establecimiento.
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